
Buenos días nos de Dios:
La liturgia de las horas, o como popularmente se conoce "El breviario", es un tesoro que tiene la Iglesia -y no me refiero a los que algunos piensan que alberga el vaticano- a disposición de todos los bautizados y no sóla y exclusivamente para los clerigos.
Con la entrada del vaticano II, la Iglesia puso a disposición de todos esta oración, que sólo le falta ser sacramento. Por esta oración los sacerdotes en nombre de la Iglesia, y el resto del pueblo fiel CON la Iglesia; hace diariamente la oración de alabanza al Nuestro Señor Jesucristo.
Si algo ha sido ponderado durante siglos ha sido el rezo del santo rosario, que la misma Virgen Santísima suele recomendar en las escasas apariciones que hizo a los hombres en diversas partes del mundo, y yo mismo disfruto rezando diariamente. Pero al lado del rezo del oficio divino, digamos que se queda corto, pues la LH, lejos de ser una devoción privada, podríamos decir que SIEMPRE tiene un carácter comunitario, incluso cuando un seglar lo reza en la soledad de su casa.
La LH hace sentir al orante la presencia de la Iglesia, de la comunidad, que te acompaña y reza contigo, y al mismo tiempo, saber que en alguna parte del mundo más gente está rezando contigo, con las mismas palabras, los salmos que recitaba el mismísimo Jesucristo. También por el rezo del oficio divino, el católico además de entrar en comunión con el resto de hermanos en oración, y sino puede acercarse al sacramento de la eucaristía, de alguna forma, por la presencia de Cristo en la Sda. Escritura, recibe también de alguna manera a Jesucristo, no es cuerpo, sino como palabra presente también hoy en el Evangelio.
Existen en internet varias páginas para introducir a esta costumbre, que incluso posibilitan rezarlas desde la misma pantalla del ordenador sin falta de libro. Igualmente en Radio María se rezan diariamente y explican las páginas del diurnal que se van a utilizar.
Así pues si teneis curiosidad os animo a profundizar en dicho rezo, que como dije antes, lejos de ser una devoción más, es unirse a la Iglesia que "desde la salida del sol hasta su ocaso" canta y recita la alabanza divina. Y si teneis alguna duda, estoy a vuestra disposición para ayudar a familiarizarse con el diurnal, y lo que sea necesario. Sólo pediré a cambio, que quien coja tan santa costumbre se acuerde de mi en sus oraciones.
Feliz domingo en Señor.

